Er pescaito frito
Hace algunos dias recibí un correo de
un amigo desde España, donde me contaba que con el afán
de huir del agobiante clima madrileño, tenían planeado
junto con su esposa tomarse unos dias para escaparle al calor.
El destino elegido fue Malaga y luego de contarme sobre el lugar
donde pasaron sus dias de descanso y lo maravilloso del hotel
donde se hospedaron, me comento que habían tenido ocasión
de saborear un plato tradicional de la región, “er
pescaito frito”.
Inquieto y curioso, como todo Gourmet
que se precie, enseguida me puse a buscar en Internet información
sobre dicho manjar.
Sirva esta breve introducción para una reflexión
sobre este manjar que por su simplicidad, grandiosidad y antigüedad,
es sin dudas un caballito de batalla de la gastronomía
de la región.
En verano y aprovechando este clima endemoniado que invita a pasear
y tomarse los correspondientes aperitivos, desde la distancia,
he tenido la sensación de que “er pescaito frito”
bien podría quedar relegado a un segundo plano detrás
de, otros productos tales como chacinas, revueltos, ahumados.
Pero vamos a ver si es tan así.
Situándonos en el principio y con el fin de contar en pocas
palabras, la fama ganada por su “pescaito frito”,
que por lo que pude ver es el resultado de una conjunción
de factores culinarios muy simples, pero, parece que muy efectivos.
Resultan de vital importancia los pasos que se
deben respetar: variada materia prima, sal, harina de freír,
aceite de oliva muy caliente y lo que nunca debe faltar en cualquier
plato y debe acompañar a toda preparación, ¡cariño!
Tienen gran importancia tanto el punto de sal, como el del calor
del aceite, como así también el tiempo de fritura
que debe estar en su justo punto. Remarco lo del punto ya que
es lo que hará que “er pescaito” salga prácticamente
“escurrío”, es decir sin aceite.
Hará falta una gran sartén impregnada de aceite
refrito y empapado de jugos marinos y la variedad de pescados
requeridos.
Puedo decirles que el frito tiene tres puntos
de elaboración: el hecho en casa, por lo general como segundo
plato, el que se elabora para la venta en restaurantes y el de
los añejos freidores que regentean los gallegos.
Se acompaña este plato de una buena pieza de pan o picos
y algunas aceitunas. No deben faltar a la hora de comerse un buen
“pescaito” su acompañante natural, el vino
blanco. También, puede ser buena compañía
una copa de Chiclana o un fino de Jerez, o una caña de
manzanilla sanluqueña en su justo punto de frio.
Chipirones, ruedas de calamar, “tajaitas”
de pescadilla o cazón, con o sin adobo y gambas y huevas
fritas. Admite un adobo para macerar hecho en base a vinagre,
sal, pimentón, ajo y orégano. El frito de pescado
complementa los platos principales, las especies más habituales
son, además de las mencionadas, los boquerones, las sardinas,
caballas, salmonetes, mojarras, brecas solo por citar algunas
de las mas conocidas, las posibilidades son muchas.
Resulta fácil darse cuenta que existen
especies como para hacer múltiples variantes. Les prometo
indagar un poco más y probarlo, para la próxima
les contare como resulto. No tengo dudas de que me va a gustar,
como le gusto a mi amigo, imagino que bastante ya que fue de lo
primero que escribió.