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El Helado
Sobre gustos no hay nada escrito, dice el refrán.
Sin embargo esto no siempre tiene que ser así, sobre helados
se ha escrito tanto que este postre no escatima recetas. Aquí,
te contamos unas refrescantes curiosidades y leyendas.
El Gourmet viajero
ha podido comprobar que, el helado, una deliciosa
golosina que hasta no hace mucho tiempo era algo exótico,
se ha extendido a lo ancho y largo del mundo. Como El Gourmet, es
inquieto, curioso y jamás termina de sorprenderse por la
gran variedad de sabores que estas cremas heladas han alcanzado
y, no se sabe donde llegaran. Un ejemplo de lo que estoy diciendo
es que en México, hacen un helado rojo que me pareció
de frutilla, y en realidad era de ají chile.
En sus origenes el helado era una golosina veraniega;
solo pensada, con la intención de bajar la temperatura del
cuerpo. Este mito, nos viene desde la prehistoria del helado. Nuestros
tatarabuelos y algunas generaciones más atrás, también,
usaban la nieve para enfriar las bebidas. Cuenta la leyenda que
Nerón hacia bajar desde Los Alpes carros cargados de nieve
para enfriar sus bebidas y comidas. Están los que sostienen
que fueron los chinos los inventores de los primeros helados al
mezclar nieve con miel y frutas. Otra leyenda rumorea que en El
Palacio Imperial de la Dinastía Chang preparaban una mezcla
de nieve con leche merengada que ponía a delirar a los ociosos
aristócratas.
Los califas de Bagdad hacían que sus cocineros
enfriaran con métodos sofisticados el jugo de frutas. A estas
mezclas batidas y bastante espumosas se las llamaba “sharbets”,
de donde suponemos deriva la palabra sorbete, el nombre con que
hoy se conoce a los helados en muchas partes del mundo. Y, otra
leyenda más, cuenta que en Italia hay un helado muy popular
al que llaman “Polo”, según versiones este fue
introducido por Marco Polo, luego de su largo periplo por el Lejano
Oriente.
Pero El Gourmet sabe que entre todos se debe destacar
al italiano Procopio, quien en el año 1660 inventó
una maquina que homogeneizaba frutas, azúcar y el hielo,
de donde obtenía una crema helada. Procopio, pionero en eso
de la globalización, abrió en Paris el Café
Procope, desde donde popularizo su postre.
Resulta un tanto curioso, que para que estos helados
resultaran ser tales, era necesaria la participación de la
madre naturaleza: sin nieve o hielo natural, resultaba imposible
elaborarlos. Esto recibió la ayuda de la industria cárnica
que desde décadas buscaba la manera de conservar sus productos
sin que fuera necesario salarlos.
El secreto de todo buen helado esta en la leche
y sus derivados, los países que se adjudican estos agregados
se pueden contar de a muchos. Esta innovación viene del siglo
XIX, de las cremas inestables, ásperas y de dulces bien definidos,
pasaron a ser cremas deliciosas, sensuales. Siempre se puede tener
la oportunidad de saborear helados con colores variados y hasta
un tanto extraños, o de sabores llamativos. Una curiosidad:
en Moscú, los helados no están en los recipientes
clásicos, los podemos ver servidos en cucuruchos y exhibidos
en las vitrinas al aire libre. Ninguna heladera puede competir con
los -20 grados.
Ya que estamos hablando de competencia, es bien
sabido que en cada lugar se hace el “mejor helado del mundo”,
pero dirimir esta cuestión es una tarea titánica.
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