Teruel es una maravillosa ciudad a la que es un
placer visitar en cualquier época del año. Por ello
te ofrecemos varias interesantes opciones para tus viajes
baratos a Teruel.
Teruel
Los amantes de Teruel fueron aquellos tontos que
murieron de amor según el mural que los recuerda en lo alto
de una escalinata. Los amantes, dejaron su huella en Teruel, al
sur de Zaragoza, en España, muy cerca de los Pirineos.
Teruel es un destino perfecto
para visitarlo en una escapada desde Zaragoza, la capital de la
Comunidad de Aragón. Avanzar por esas mágicas callecitas
(una especie de laberintos escalonados) que son como siempre han
sido, nos imaginamos como pudieron haber sido cuando los citados
personajes vivían esmerados en las preocupaciones de aquel
tiempo. Aquel antiguo caserío ha conseguido conservar el
aspecto, el trazado y hasta las ventanas en su ubicación
original. Es probable que los techos hayan tenido que renovar sus
tejas porque, es sabido que no hay techo que resista a los temporales
y vientos a través de los siglos. Nada se ha transformado.
En cada una de esas casas, lo que se ve desde afuera
tiene poco que ver con lo que encontraremos dentro. El Medioevo
lo que no abandono es, sus calles. Detrás de cada puerta,
adentro de cada casa, aunque los ambientes se conservan, el siglo
XXI y su confort está presente.
Teruel, queda a unos 40 km de Albarracín
y a unos 180 de Zaragoza. Es una ciudad que tiene ocho siglos de
historia construida sobre lo que fue una fortificación militar
árabe. En invierno las temperaturas bajan hasta los 17º
-0 y los habitantes se reparten entre las cuatro iglesias. España
tiene tantas iglesias como bares, y viene al caso aclarar que Teruel
llego a tener doce.
Si venimos por carretera, descubriremos en el horizonte
una curiosa formación, algo con un parecido a un bosque y
que precisamente se da en llamarlos “bosques eólicos”,
son un conjunto de molinos blancos.
Romeo
y Julieta no son de aquí, tampoco Tristán e Isolda
ni Otelo y Desdémona. De aquí son Isabel de Segura
y Juan Martínez de Marcilla, conocidos como los amantes de
Teruel (ese par de tontos) para los que la ciudad cada 14 de febrero
la ciudad arma una fiesta.
Cuenta la leyenda que Juan tuvo que marchar a la
guerra y a su regreso se encontró con que su pretendida se
había casado y al pedirle un beso ella se lo negó
y el decepcionado murió. Al día siguiente, durante
su entierro, ella quiso enmendar su desdén con un beso tardío
y cayo muerta sobre su féretro. A esta historia se le rinde
culto en el Mausoleo de los Amantes. Los acontecimientos son reproducidos
minuciosamente en un recorrido que algunos certifican y otros ponen
en duda. Lo cierto es que en el lugar hay dos momias del 1200 (según
fuera certificado por la prueba de carbono 14 realizadas en Estados
Unidos) y dos sepulcros que las albergan.
No hay artista que no se haya inspirado en esta
historia y le dedicara un guion, alguna partitura o escultura, desde
Mikis Theodorakis hasta Juan Avalos, autor de las esculturas que
se exhiben donde los malogrados amantes aparecen juntos pero sin
llegar a tocarse, tal como queda claro fueron los acontecimientos.
Esta monumental ciudad, guarda, además de está extraordinaria
historia otras reliquias que bien vale la pena descubrir.
Vídeo sobre un viaje a Teruel
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