Se conoce a los Panqueques con
miles de nombres diferentes, su tan sencilla receta permite innumerables
combinaciones. En todo el mundo se los conoce y, también
se los come.
Tal vez por su preparación sencilla o,
quizás por su gran versatilidad, el panqueque es un clásico
que todo el mundo conoce y degusta. El Gourmet Viajero, sabe que
tiene diferentes nombres y que a pesar de apelar a distintos ingredientes,
básicamente es el mismo producto: una especie de tortilla
muy fina, hecha con harina y agua o leche. Sencilla formula que
admite múltiples combinaciones. Resulta curioso, hasta
extraño, que aún cuando cambia de nombre de un país
a otro, el panqueque o pancake o, como en algún que otro
país, la tortilla, es ofrecido tanto para platos dulces
como salados, frutados o picantes, con carnes, con pescado o con
frutas y dulces.
Un poco de historia
Hace algunos siglos, cuando llegaba la celebración
de Semana Santa, se tenían prohibiciones muy estrictas,
se prohibía comer, huevos, leche, queso y mantequilla.
La humanidad no tuvo otro camino que encontrar una solución
para sortear las censuras. Eso fue lo que motivo el nacimiento
de esta especie de tortilla hecha originalmente con agua y harina
que cocinaban sobre piedras dando comienzo a una de las primeras
tradiciones gastronómicas. Con los años la iglesia
levanto la veda a la leche y la mantequilla y aquella insulsa
tortilla comenzó a tener otro sabor. El paso del tiempo
llevo a cambiar las piedras por sartenes dando paso a una tradición
vinculada con los panqueques. El primer martes del ayuno, en cada
casa se hacían panqueques que serian el alimento de varios
dias.
Variantes
Ya sea para el desayuno, el almuerzo o la cena,
el panqueque se convirtió en puntal inigualable en lo relativo
al sabor y multifunción. Nadie podrá abrogarse el
merito de su invención, ya que es tan universal como el
mismo pan. Aunque eso si, muchas culturas podrán adjudicarse
exitosas innovaciones. La crepe francesa, su nombre proviene del
latín “crispus” lo que quiere decir “crespo”.
Tiene los mismos ingredientes que el archiconocido panqueque,
pero la crepe presenta en la superficie pequeñas pizcas
de aire. Tanto en Francia como en Bélgica las crepes dulces
son hechas con harina de trigo. Mientras que las destinadas a
platos salados llevan harina de alforfón. Se la conoce
también, como trigo sarraceno o negro, es una harina desprovista
de gluten y no fermenta.
En Eslovenia, Croacia o la República
Checa son conocidos como “palacinka”, en Austria tienen
una versión local, muy deliciosa llamada “palatschinken”
y en Hungría tienen un nombre muy parecido “palacsinta”
y en Rumania se los conoce como “placinta”. Mientras
que en Alemania se los llama “pfannkuchen” y “pannenkoeken”
en neerlandés. El Gourmet dejo para lo último a
los panqueques españoles que suelen ir acompañados
de nata montada, mermelada, azúcar y chocolate.
El tan popular panqueque español y su
seguidor americano no son parientes de la crepe francesa sino
del pancake inglés, básicamente son primos ya que
comparten ingredientes, formas y usos. No podemos dejar afuera
de esta gran familia al gofre (del francés gaufre) conocido
como “waffle” (wafel en holandés). Llevan casi
los mismos ingredientes y también son redondos, se los
cocina entre dos placas calientes que dan como resultado una especie
de galleta parecida a una oblea de masa crujiente que se sirve
caliente. En Holanda suelen acompañar el té de las
tardes con unos pequeños wafel de unos 8 centímetros
llamados “stroopwafel”, se los une y se pegan con
caramelos. Son muy dulces.
Por su parte los belgas tienen su versión
de los “waffles”, tienen una masa aligerada con clara
de huevo batida. Se los ofrece en puestos callejeros que perfuman
las mañanas de Bruselas. Los árabes también
tienen algunas delicias como los “ataif” o “gatayef”,
son unos pequeños “panqueques” de nueces y
queso con jarabe de fruta. Las tortillas mexicanas tienen su principal
característica en la harina de maíz lo que las hace
particulares y distintivas.