Turismo religioso

admin Categoría: Viajes a noviembre 19th, 2009

Si eres o no católico, para este caso no importa, porque si eres católico, es tu fe la que te movilizará, y si no lo eres, te dejarás llevar por la emoción de los demás peregrinos. Visitar Fátima, es una experiencia para ser vivida, sin importar la religión que profeses.
El peregrino que acude a Fátima se siente atraído, en primer lugar, por la capilla de las apariciones, y además puede visitar varios lugares relacionados con las apariciones de 1916 y 1917: el cabeço do anjo, Valinhos, Aljustrel y la iglesia y el cementerio de Fátima. También son interesantes el camino de los pastorcillos con el Vía Crucis y el Calvario Húngaro. Y por supuesto se debe visitar la Basílica de Cova da Iria.

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Cova de Iria es el lugar especial, donde la Virgen María, se le apareció a unos pastorcillo. Esta se sitúa a unos tres kilómetros de Fátima y de Aljustrel. Desde las misma apariciones la Cova de Iria se convirtió en el lugar de encuentro de miles, diría millones de fieles y peregrinos, en busca de un poco de espiritualidad, de recogimiento, y porque no de agradecimiento a Dios, por semejante regalo divino. Ahí, muy cerca, se erigió la capilla de las apariciones, se dispuso una explanada y se construyó una basílica.

En el mismo lugar, en la misma época en donde se produjeron las apariciones, se construyó una pequeña capilla, la cual estaba de encina, que los peregrinos se llevaban de a poco de recuerdo, y solo quedo un tronco seco, al que hubo que cuidarlo de que los siguientes peregrinos siguieran destruyéndolo.

Aquella primera capilla fue sustituida por otra más adecuada, una construcción pequeña con la forma de una casa, con tejado a dos aguas, que actualmente sirve para guardar los objetos del culto. Esta capilla es la capilla de las apariciones, a la que van todos los peregrinos sin excepción. La cual esta muy bien cuidada del agua y de la inclemencia climática, con unas estructuras especialmente diseñadas, para tal efecto.

Bajo esta estructura se han dispuesto bancos para lo fieles y un espacio con un altar y lugar para los sacerdotes.

La imagen del Nuestra Señora de Fátima, tallada siguiendo las indicaciones de sor Lucia, la vidente, ocupa un lugar de privilegio. El pedestal es de piedra y adentro es hueco, oficiando de protección al tronco de encina en el que se apareció la virgen. El pedestal tiene unas ranuras, por la cual se introducen las peticiones escritas de los fieles. También se pueden dejar flores y encender velas en los lugares preparados para ello.

Fátima es toda una expresión de fe, y esperanza, de que Dios, Jesús y la madre María, están junto a nosotros.



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