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El misterio de la Isla de Pascua
Existen científicos que defienden la idea
de que las islas de la Polinesia fueron pobladas por indios americanos
que navegaron desde Perú hacia el oeste. Otra teoría
sostiene que los navegantes eran blancos caucásicos, que
habían construido la ciudad de Tiahuanaco. Aquí trataremos
de develar el misterio, si es posible.
Los navegantes de origen incierto viajaron 2000 millas hacia la
isla de Pascua donde erigieron cientos de gigantescas
estatuas de piedra que representaban a los crueles y desdeñosos
antepasados caucásicos. Las famosas estatuas de la isla de
Pascua no fueron esculpidas por una raza olvidada que quedó
sumergida por un gran cataclismo. Ningún hundimiento geográfico
se produjo allí, sino que se formó por erupciones
volcánicas y esta rodeada por un abismo de 1145 brazas de
profundidad que se extiende por 16 kilómetros. Ninguna tierra
pudo desaparecer y dejar tal depresión.
Otro argumento sostiene que sus colonizadores llegaron de la Polinesia.
Para descubrir la remota isla de Pascua habrían debido desviarse
casi hasta la Antártida a fin de encontrar la corriente meridional
y evitar la corriente de Humboldt que fluye hacia el oeste.
En la isla existen diferentes grupos de estatuas. Doscientas setenta
y seis hacen guardia en las laderas del volcán; trescientas
están derribadas sobre los ahus que rodean los altos acantilados
de la isla, otras están a lo largo de antiguos caminos, y
80 quedaron sin terminar. Estos grupos son diferentes; algunas que
estuvieron montadas sobre plataformas funerarias son bustos enormes,
sin piernas y a veces alcanzan a 10 metros de altura y 7,6 metros
de circunferencia y pesan 20 toneladas; tienen un cilindro, un rojo
copete de 1,8 x 2,4 m y se supone que estos "sombreros"
fueron extraídos del cráter del volcán Rano
Roi. Se diferencian de las otras por tener los ojos abiertos y estar
mirando a la tierra, de espaldas al mar.
Las estatuas que aterran son las que están en las laderas
del Rano
Raraku. Sus narices se vuelven hacia arriba y sus delgados labios
se proyectan hacia adelante en un gesto de burla y desdén.
Carecen de ojos y las proyecciones descendentes a los costados pueden
representar orejas alargadas o una prenda para la cabeza. Tienen
entre 5 y 8 metros de altura, la más grande es de veintidós
metros y la más pequeña de tres.
Algunos investigadores notaron estilos distintos que suponen dos
períodos de construcción ¿Cómo fueron
transportadas y erigidas? Este es un enigma para el que no se ha
encontrado ninguna respuesta satisfactoria. Los isleños carecían
de madera (si se pudiera pensar en posibles rodillos) y cuerdas
de izar. Aún más oscura es la cuestión del
modo en que se erigieron los copetes sobre las cabezas de las estatuas.
Tanto las leyendas de los isleños como los estudios realizados
son insuficientes para identificar a sus constructores. A lo sumo
se puede decir que esas estatuas tienen cierta afinidad con las
de Perú, aunque hay otros elementos de la cultura peruana
que eran desconocidos en la isla de Pascua. Heyerdahl no consiguió
convencer a los etnólogos ortodoxos con su teoría
del origen sudamericano de las culturas del Pacífico.
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