Comidas raras
El mundo es como un muestrario de los mas increíbles
sabores, cuando hablamos “del buen comer” ¿sabemos
bien a que nos estamos refiriendo? Por esos recónditos caminos
del planeta, si la mejor forma de conocer es caminando sus interminables
caminos, el comer, sin lugar a dudas es una buena forma de conocer a
los humanos.
El Gourmet Viajero, sabe que las costumbres gastronómicas que
pueden resultar raras y hasta extrañas cuando uno no esta en
su lugar de origen, ciertas costumbres pueden resultarnos raras, y muchas
veces hasta exóticas, cuando se trata de convencer a comensales
de diferente geografía a llevarse a la boca lo que para uno es
una delicia y a vista de ojos extranjeros pueden resultar mezclas sospechosas
e intragables.
No puedo dejar de recordar que en una feria de gastronomía
de Texas (USA), se convirtieron en la estrella de la muestra, unos buñuelos
saborizados con la conocida y popular bebida. Eran presentados, aunque
resulte difícil de creer, acompañados por una salsa hecha
en base a un jarabe hecho de la misma procedencia. Como no podía
ser menos, la gente se agolpaba para salir embardunada su boca con aquel
pegajoso y dulzón sabor.
En este camino de rarezas culinarias, Japón
no se queda atrás. Mas alla de sus exquisitos y múltiples
platos y que en mas de una oportunidad resultan raros, en los últimos
años ha ido tomando popularidad una extraña moda. Se trata
de un copo de nieve de textura similar al de la nieve virgen. No quedan
dudas que es un prodigio tecnológico, pero el Gourmet, se pregunta
¿Quién puede querer comer nieve?
China, por su lado tiene restaurantes con pulpos vivos
dentro de una pecera. Frente al pedido de un autóctono con hambre,
el chef toma el pulpo elegido y lo tira sobre aceite hirviendo, este
espectáculo supera ampliamente lo que el Gourmet pueda tolerar.
Alguna rareza que no por eso resulte escandalosa, son
las berenjenas ahuecadas y fritas, que van rellenas con almendras y
miel, se sirven rociadas con aceite de oliva. Este plato, típico
de Marruecos no tiene ingredientes raros, pero no deja de resultar llamativo.
Africa, tiene algunos países donde se deleitan
comiendo sesos de monos y ciertas glándulas de orangutanes. Estas
costumbres están siendo desplazadas por la presión ejercida
por las organizaciones conservacionistas. Quien no tiene que los ayuden
son los gusanos de maguey, tan populares en México. Son salteados
con mantequilla y se los comen en tacos con salsa picante. El problema
que se nos puede presentar es el aspecto, serrando los ojos, resultan
crocantes y de un sabor muy particular. Estos gusanos no son para nada
silvestres, se los cría en base a cereales especialmente para
el consumo. Al horno, en vez de fritos, parecen palomitas de maíz,
pero picantes.
En algunas regiones de Colombia, acostumbran a comer
hormigas
culonas. Estas hermosas hormigas son de cabeza gruesa, tórax
delgado y abdomen abultado al extremo. Tienen pinzas muy grandes
y dos pares de alas que resultan muy vistosas. Ahora querrán
saber a que saben: a hormigas culonas.
Entre los vietnamitas es muy popular un café
delicioso, ligeramente dulce, lo llaman café de comadreja, aunque
parezca no es una metáfora. Este café, según cuentan
tiene su extraño origen en las comadrejas salvajes que recorren
las plantaciones de café comiéndose los mejores granos,
los que no pueden digerir son regurgitados y de este contacto de los
granos con los jugos gástricos se altera el sabor de los granos.
Los habitantes los recogen y ya los comercializan, esto por estos dias
esta muy en boga. Es un café más fuerte y achocolatado.
Se lo sirve frio o express con unas gotas de leche condensada para darle
ese sabor dulzón.
Algunos países latinoamericanos tienen una particular
predilección por las hormigas, generalmente las criadas en granjas.
En México no se salvan ni los loros ni los chichicuilotes, unos
pájaros grises y redondos con un pico largo y negro de delicado
sabor. En algunas zonas marítimas de América se come el
cazón que es un tiburón pequeño. También,
suelen terminar en las mesas ciertos lagartos y caimanes. En algunas
regiones de Centroamérica descubrieron que ciertas avispas que
son vendidas en los mercados tienen un sabor muy particular.
Es cierto que la comida entra por los ojos, reflexiona
El Gourmet, lo que limita es
la imaginación. Nunca nada más cierto aquello que
se suele decir por su tierra de origen “Todo bicho que camina
va a parar al asador”.