La gastronomía tailandesa evoca la esencia
de su cultura y sus paisajes, como un sano y refinado poema. El
Gourmet Viajero es sabedor de que existen costumbres que aparecen
como una moda, para luego ser apropiadas y disfrutadas.
El Gourmet Viajero
con su buen olfato pasa a juzgar la cocina Tai,
el nombre con que es identificada a la gastronomía del Reino
de Tailandia.
Hizo su aparición en Occidente como una
moda más, pero llego para quedarse, nunca se fue. Cuando
los Occidentales nos acostumbramos a su mezcla insólita de
gustos, pudimos percatarnos que estábamos frente a una comida
en extremo refinada, sana y digerible.
Bangkok, su capital, con casi 9 millones de habitantes,
es una ciudad estrepitosa que la atraviesa el rio Chao Phraya, nos
seduce desde sus calles, la gente, la música, el ritmo y
esa mística tan oriental. El Gourmet, rescata su comida,
que según aseveran los propios tailandeses es un poema que
evoca su naturaleza y sus paisajes. Al igual que en todo el sudeste
asiático, las comidas están basadas en el arroz. Tailandia
no es la excepción, la sopa es un plato infaltable en toda
mesa. La reina de estas sopas es la Tom Yam Kung, una exquisitez
con langostinos aromatizados con cebollín, hojas de lima,
cebollas rojas pequeñas, guindilla y hojas de cilantro.
Las carnes, pescados y mariscos saben distintos
luego de pasar por las manos de los cocineros Tai. No debe sorprendernos
que todos estos platos vengan acompañados de baños
de diversas y deliciosas salsas >que llaman Nam Phrik< se
las elabora con infinidad de especias aromáticas. Sin duda,
que el secreto esta en la complejidad que presentan sus sabores,
que no es más que el fruto de las combinaciones de especias
muchas de las veces desconocidas para el visitante Occidental.
Una forma de definir la cocina Tai seria hacerlo
entre salada y amarga, o bien entre picante y agridulce, además,
de decir que es aromática y muy sabrosa. Nuestra primera
vez nos puede resultar demasiado especiada, ciertamente es que se
basa de tantas sorpresas por la combinación de dos condimentos:
el curry, que es originario de India y el cilandro. Sus platos son
engalanados con frutos secos, nueces de coco, son espolvoreados
con hierbas y cítricos desconocidos para nosotros como: la
citronella o lima kaffir que, junto a un ligero gusto a lima-limón,
que le dan personalidad a la cocina tailandesa.
El Gourmet no desconoce que la comida, además
de sabrosa, la comida Tai es muy saludable. Con bajos niveles de
colesterol y casi sin grasas. También, la gran cantidad de
hierbas y especias que son empleadas le confiere ciertas propiedades
medicinales.
Un capitulo aparte de esta historia es la ceremonia
que rodea a esta comida. La mesa es adornada con un colorido centro
de mesa realizado con frutos. A cada comensal se le presenta la
comida en una bandeja con una serie de platos, algunos tapados y
otros, no. Un cuenco grande con arroz, tapado. Entre los platillos
suelen figurar, curry de pollo o de carne, pescados, verduras, ensalada
y postre, más alguna salsa picante. Los comensales comparten
las delicias de una mesa transformada en un caldero de colores y
sabores. Ningún comensal debe comer solo de un plato, ni
debe pedir su cerdo agridulce, todo lo contrario, debe ir pasando
su porción al resto de los comensales, sentados en torno
a la mesa. Esta es una ceremonia que se respeta en restaurantes
de Nueva York y como no podía ser de otra manera en el celebre
Sukothai, esa joyita de Madrid.
Como no podía ser de otra manera, El Gourmet
Viajero advierte el sentido hospitalario del pueblo tailandés,
no si dejar de reconocer su gran adhesión a las jerarquías
sociales. Los ancianos deben se reverenciados: las manos juntas
y pegadas al pecho >este gesto es llamado wai o krab< y se
debe hacer una leve inclinación de la cabeza. Recordar que
no se debe tocar la cabeza de las personas, ni siquiera la de los
niños. Los pies, si son considerados sucios no podrán
estar en lugar visible de la mesa. Algo que puede ser considerado
un insulto es pisar >aunque fuera sin querer< a un comensal.
Por último, para disfrutar del festín
gastronómico, El Viajero aconseja no dejar en el piso un
libro (objeto venerado en ese país), ya que es considerado
ofensivo para los locales. Más allá de estos rituales
que le agregan condimento a la vida, la comida Tai se ofrece como
un verdadero festín para los sentidos. El postre "flores
doradas", elaborado con yemas de huevo y sirope de azúcar,
cruje suavemente en la boca y es, para El Viajero Ilustrado, lo
más parecido a la felicidad.
Y, para terminar y poder disfrutar de este festín
gastronómico, El Gourmet les deja un último consejo,
no dejar un libro en el piso >son venerados en ese país<
y es considerado ofensivo para los locales. Un postre: las flores
doradas, que es elaborado con yemas de huevos y sirope de azúcar,
al introducirlo en la boca cruje suavemente y es lo más parecido
a la felicidad.
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